La Escena Independiente (Varios)

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lunes, 17 de noviembre de 2008

NUEVAS TENDENCIAS

NUEVAS TENDENCIAS[1]

Los conceptos


El desarrollo de la danza puede estudiarse de acuerdo a criterios históricos, biográficos, teóricos o estilísticos.

Cuando se habla de la irrupción de “nuevas tendencias”, se hace referencia en verdad a los estilos que han ido surgiendo a lo largo del tiempo. En esa línea se han acuñado conceptos como Académico, Moderno o Contemporáneo y se han fijado distinciones precisas entre sí.

La categoría de Contemporáneo suele prestarse para variadas imprecisiones. Se le confunde con el Postmodernismo de la Judson Church, con las expresiones de los años ‘80 y con las propuestas rupturistas de la actualidad.


Lo viejo versus lo nuevo


Calificar una creación, una corriente o una propuesta de “nueva tendencia” implica definirla en relación a una idea, una construcción o un relato anterior. Es decir, tácitamente se alude a una “vieja tendencia”.

Parece razonable distinguir entre ruptura y vanguardia, ya que por esta vía es más fácil determinar las diferencias entre “lo viejo” y “lo nuevo” y reconocer dónde y por qué se produce una inflexión.

El caso más paradigmático es el de la danza Postmoderna. Para muchos teóricos se trató por primera vez de una real vanguardia en la disciplina, ya que aquella rompió con todos los esquemas del modernismo e impulsó una nueva visión desde la cual se redefinió la estética y la compresión de la danza.


Lo que trajeron los ‘90


A fines de los años ‘80 y comienzos de los ‘90´ comenzó a gestarse una “nueva tendencia” en Europa que tomó como referente el movimiento norteamericano de la Judson Church, en especial el legado de Yvonne Rainer, Trisha Brown, y Steve Paxton, entre otros.

Al igual que en aquellas propuestas, el nuevo movimiento puso en tensión los márgenes de la danza, la performance y el teatro.

Creadores como Jerome Bel, María La Ribot, Xavier Le Roy, Gillez Jobin y Olga Mesa buscaron extender las fronteras.

¿Por qué apelar a los 60? Una de las razones es la idea del cruce y la mixtura. También la búsqueda de conexiones con conceptos de otras disciplinas que se integran a la reflexión.


“La nueva danza no se presenta como una ruptura con la danza postmoderna, sino como una continuación de ella. No siempre es cierta la sentencia brechtiana según la cual el respeto al maestro comienza por la traición. Más bien, el respeto al maestro comienza por la defensa de lo valioso que en su obra podemos reconocer para nuestro tiempo y por el rechazo de todo aquello que el propio maestro o sus malos discípulos produjeron a partir de lo primero. Por ello, la nueva danza asume la herencia de los/as creadore/as de la danza postmoderna de los sesenta a los ochenta, y combate el nuevo academicismo de la postmodernidad y la conversión de la danza en un fenómeno decorativo”. (Autor : Calvo, Blanca y Sánchez, José A. Año de publicación: 1997 Referencia : Texto para el programa de la primera edición de Desviaciones. Publicado en la revista ADE TEATRO nº 60-61 (julio/septiembre), Madrid, 1997, pp. 192-193.)


La mezcla, el cruce y el juego en el margen son las actitudes de los creadores de la danza más actual que comienza en los años ’90, pero que alcanza un estándar de reconocimiento internacional recién hoy día.

En ella se constata el uso masivo de recursos técnicos y audiovisuales, en particular las llamadas nuevas tecnologías.

Es una constante el uso de proyecciones de video, música electrónica procesada o ejecutada en directo o el empleo de imágenes en tiempo real. También hay variantes más sofisticadas, con tecnologías de punta, sensores de diversa índole y programas computacionales que pueden resaltar determinados aspectos de una pieza.


Temáticas, espacios y conceptos escénicos


Las temáticas también se han diversificado, ampliando los horizontes. Uno de los contenidos recurrentes es el de “la diferencia” en tanto raza, género, territorio, cuerpo y cultura. En esa línea han venido creando compañías y coreógrafos como DV8, Candoco, Mark Morris y Sasha Waltz, entre otros.

Otro tema de interés ha sido la subjetividad contemporánea al llevar a escena la mutación que ha experimentado el cuerpo en medio de la aceleración, el constante flujo y la enajenación que imponen las grandes urbes y los grupos sociales, junto a la decadencia de las relaciones humanas.

La búsqueda de nuevos espacios (atípicos, diversos) ha reflejado un cambio con la integración de diseños y propuestas que van de la mano de dispositivos y materiales de última generación.

La labor coreográfica encuentra además nuevas figuras que le asisten teórica y conceptualmente, trabajando en diálogo con teóricos, dramaturgos e intelectuales de las humanidades y de las ciencias sociales, e incorporando la conceptualización de esas áreas en las piezas.

El sistema de formación también se ha diversificado y ha ampliado la oferta de estudios de post-título y perfeccionamiento en áreas teóricas y de conocimiento, que agregan una espesura conceptual a bailarines y creadores.

Los espacios donde se realizan las presentaciones obras también han sido modificados y se ajustan a requerimientos y estéticas de las compañías. Se explora en la participación, la co-creación y la relación más activa de los espectadores.

Como resultado se configura una escena compleja y diversa.


Festival DanzaMayor


El Festival de DanzaMayor ha sido una importante vitrina para las nuevas tendencias y para figuras emergentes, nacionales y extranjeras. También ha facilitado la consolidación de compañías de trayectoria.

La muestra ha puesto énfasis en la creación contemporánea y en la difusión y reflexión en torno a temáticas actuales.

Al igual que el año pasado, la nueva versión se enfoca en un concurso internacional de intérpretes en danza contemporánea que permite volcar la mirada en bailarines y ejecutantes.

Su director Vicente Ruiz ha comentado: “La formación del artista de la danza refleja el mundo que vivimos hoy: diversidad de lenguajes, distintas técnicas, la interrelación de variadas disciplinas y la aplicación de aspectos teóricos que antiguamente no eran considerados a la hora de bailar una pieza de danza”.


[1] Contenidos desarrollados por Centro de Investigación y Memoria Artes Escénicas (CIM. Ae), que integran María José Cifuentes, Constanza Cordovez y Simón Pérez. Edición: Javier Ibacache.

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